En un discurso presentado en la sesión plenaria de ayer, Zackie Achmat, la activista sudafricana enferma de sida, pidió a las empresas farmacéuticas que suspendieran las restricciones de patente y dejaran las puertas abiertas a un mercado competitivo en los fármacos genéricos en todos los países en desarrollo.
“Las reducciones parciales de precios y las donaciones insuficientes de las empresas farmacéuticas no ayudarán a largo plazo a controlar la epidemia de forma sostenible y eficaz,” dijo Achmat, que en 1998 fue uno de los fundadores de Campaña de Acción para el Tratamiento de Sudáfrica.
“Lo que se necesita es competencia genérica, y por ello pedimos a todas las empresas con fármacos con marca registrada que emitan licencias voluntarias no restrictivas de royalty de entre el 3-4%, para garantizar que los países y las comunidades pobres tienen acceso a la terapia antirretroviral.
Dijo que esto eliminaría el “conflicto innecesario” entre la comunidad activista, el gobierno y las empresas farmacéuticas.
En los últimos años, los principales fabricantes de fármacos han reducido sus precios o han acordado dar fármacos contra el VIH a países con ingresos bajos o medios, pero con pocas excepciones todavía tienen que renunciar a sus derechos de patentes.
Esto hace que sea ilegal que los fabricantes domésticos produzcan versiones genéricas de fármacos con marcas registradas. Las críticas argumentan que al suspender los derechos de patente y conceder licencias a fabricantes genéricos, las empresas farmacéuticas más importantes abrirían el camino a una fuerte competencia y darían acceso a los antirretrovirales de forma general.
La OMS considera que 6 millones de personas en países en desarrollo pueden morir dentro de dos años si no reciben pronto una terapia antirretroviral. Las empresas farmacéuticas niegan que los precios elevados sean el principal factor que limita el acceso a los fármacos contra el VIH. Peter Hare, vicepresidente (HIV Business en Estados Unidos) en Glaxo Smith Kline explicó a AIDS 2000 que la falta de infraestructuras de la salud pública, no la fijación de precios, es la causante de la falta de acceso a tratamiento en los países pobres.
“En la India, por ejemplo, donde se halla el fabricante de genéricos Cipra, los precios son los más bajos del mundo, a pesar de ello ¿cuántas personas en la India tienen acceso a los antirretrovirales?” dijo Hare. “Así pues las patentes no son el problema principal: los países necesitan médicos que sepan cómo prescribir medicamentos, necesitan consultorios, necesitan programas de educación de pacientes para garantizar que los afectados se adhieren a sus farmacoterapias.”
Achmat dijo que los proyectos piloto dirigidos por Médicos Sin Fronteras en lugares con pocos recursos, como Khayelitsha, excepto Ciudad del Cabo, han demostrado claramente que los fármacos contra el VIH se pueden proporcionar sin la sofisticada infraestructura de la salud pública. Sin embargo añadió que los gobiernos deben demostrar la voluntad política de combatir el sida y financiar sistemas de atención sanitaria pública.
Achmat, que vive con el VIH desde principios de los 90, no ha podido asistir a la Conferencia de Barcelona debido a una infección pulmonar. En 1998, declaró que no tomaría fármacos antirretrovirales hasta que el gobierno sudafricano financiara un proyecto piloto nacional que proporciona tratamiento antirretroviral gratis. Esto todavía no ha pasado.
En enero, en una reunión en Sudáfrica declaró que su número de células CD4 era de 235.
AIDS 2002 Conference News produced by Health & Development Networks/Key Correspondent Team